Un magistral José Maria Pou llega a Madrid con “Moby Dick”

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Un magistral José Maria Pou llega a Madrid con “Moby Dick“. Tras su enorme éxito en Barcelona y cuantas plazas ha visitado, el clásico de Herman Melville llega al Teatro La Latina releído con los ojos siempre certeros de Juan Cavestany.

Una fascinante metáfora de la lucha del hombre contra sí mismo y la naturaleza que reúne por primera vez sobre las tablas al director Andrés Lima y al actor José María Pou, más grande que nunca, en su 50º aniversario de oficio. A partir del 8 de febrero, estará en la cartelera madrileña hasta el próximo 10 de marzo.

“Yo no estoy loco. Yo soy la locura enloquecida”. La atronadora voz del capitán Ahab se alza áspera, dura, temible, en la oscura inmensidad del océano. Nos enrolamos a bordo del Pequod para vivir junto a él y el resto de su tripulación una de las más grandes y suicidas aventuras jamás contadas: la de un hombre atormentado a la caza de la ballena blanca que le arrancó una pierna.

“Otra vez he vuelto a soñar con mi propia muerte. Cómo explicarles que lo que más me espanta, por encima de todas las cosas, es la blancura de la ballena”.

Él es Ahab, capitán del Pequod o, lo que es lo mismo, José María Pou, inmenso, más grande que nunca cuando celebra su medio siglo de oficio, transmutado, absolutamente abandonado a este personaje, el mejor de su carrera, dicen algunos.

“Es un hombre absolutamente atormentado por el ansia de venganza que le ciega y no le deja ver ninguna otra cosa”, nos ha contado antes de desvelar que “este es de los espectáculos que más he disfrutado en mi vida como actor”.

Un viaje a la locura

Ismael se enrola en el Pequod, un buque ballenero, bajo el mando del capitán Ahab. Pero su objetivo no es sólo cazar ballenas, sino matar a Moby Dick, la gran ballena blanca que lo dejó mutilado…

Descubierta, la lucha entre los hombres del Pequod y el monstruo marino es tan violenta que uno a uno todos son destrozados. Ahab y la tripulación, excepto Ismael, pagan con sus vidas la locura y el irrefrenable deseo de venganza.

En 2015 Juan Cavestany, genial guionista, director de cine y dramaturgo, se propone leer “Moby Dick” casi como un ejercicio de disciplina.

“Un libro que me había parecido impenetrable, ahora se me hacía increíblemente familiar y cercano”, nos cuenta.

Y es que todos lo hemos leído siendo adolescentes como una increíble novela de aventuras, pero el texto de Melville es mucho más.

“Hay tal cantidad de temas y se formula tal cantidad de preguntas que cualquiera puede encontrar casi cualquier cosa que le ataña de forma personal. Está el tema de la obsesión ciega, pero para mí más importantes son los temas de la soledad, el envejecimiento, la supervivencia, la comunión con la naturaleza y con los demás”, dice Cavestany.

Y sigue: “Es un relato mitológico que habla del plane-ta Tierra antes y después de la presencia del ser humano en él. Una obra en la que lo sensorial está incrustado en lo dramático, a la manera de Shakespeare, y que también traza un viaje interior hacia lo salvaje con ecos de Jack London”.

Y con todo esto condensado en un libreto de apenas 20 páginas, Andrés Lima, actor y director considerado uno de los grandes de la escena española, “tenía que captar ese mundo interno de Ahab y la aventura en el mar”, afirma.

Y continúa: “Partimos de la base de que estábamos dentro de la cabeza de Ahab, es, casi, una obra psicótica y vamos a intentar meternos en ese mundo oscuro y sangriento de la persecución de la ballena, de la obsesión por conseguir la meta imposible de enfrentarse a la muerte y salir ganando”.

¿El resultado? “Un espectáculo hipnótico”, en palabras de Pou, que ha puesto en pie a media España. Y es que moviéndose en un mundo más abstracto –“es casi el reflejo de la pesadilla de Ahab”–, Lima y su equipo habitual, sin olvidar a los actores, Pou,Jacob Torres y Oscar Kapoya, “casi bailarines bailando al son del capitán”, nos hacen enrolarnos en el Pequod a base de retazos de madera, de juegos de luces y sombras, de proyecciones y de la magia de la música y del Coro de Voces Graves que simula toda la tripulación.

“Yo he intentado ponerme en la piel del capitán y que el público entienda su dolor”, finaliza Lima.

 

 

 

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