Dakota. De Jordi Galcerán

DAKOTA-321995. Un jovencísimo Jordi Galcerán sacaba a la luz el que sería el primero de una larga lista de éxitos. Hoy, 20 años después, la originalidad y frescura de este texto sigue despertando las mismas carcajadas en el público. Con Carlos Martín –Teatro del Temple– a la dirección, Joaquín Murillo, Luis Rabanaque, Yolanda Blanco y Francisco Fraguas son los nuevos intérpretes que dan vida a este divertido espectáculo que descubre las neurosis del hombre contemporáneo. Hasta junio en el teatro Lara. Por Ana Villa.

DESPUÉS DE UN ACCIDENTE, Hipólito Jarama, un dentista de merecida fama, sueña extraños personajes que predicen el futuro. En uno de estos sueños aparece Laura, su mujer, besándose con un protésico dental. Hipólito tendrá un solo objetivo: comprobar si este presagio, como los anteriores, se cumple en la realidad.

Así es la carta de presentación con la que Teatro del Temple define, en pocas palabras, este preciado juguete escénico con firma Galcerán, pero, ¿por qué “Dakota”? “Galcerán tiene un fino olfato para la comedia y tal vez “Dakota”, al ser una de las primeras, es una comedia de gran libertad. Los personajes son ingeniosos y originales. Nos gustó el humor surrealista que impregna la obra, así como ese carácter elíptico, circular y mental que consigue que los espectadores estén muy atentos al transcurrir de la obra y, además, se mueran de risa”, comenta Carlos Martín, director de la función.

Cuarteto estrella

El lenguaje chispeante del autor está impregnado en un montón de situaciones jocosas que mantienen un perfecto equilibrio entre la realidad y los sueños, pero nada sería posible sin las interpretaciones de un elenco encabezado por Joaquín Murillo. ¿Cómo es él? “Hipólito Jarama, el médico estomatólogo, es un personaje de amplios matices. Torea al alimón con lo real y lo onírico, cambia constantemente de registros y el público acaba prendado de su locura”, afirma el director, quien nos adelanta unas pinceladas de sus compañeros en escena: “Francisco Fraguas, entre otros personajes, encarna un guardia civil obsesionado por la importancia de la identidad y es el enfermero que descifra el misterio final de la obra. Yolanda Blanco es la abnegada mujer de Hipólito. Ella también busca su identidad, ex banquera, trabajadora en Manos Unidas y deseosa de ser madre. Dará un giro insospechado a su vida. Luis Rabanaque es Guillermo Criado, protésico dental, quien vendería a su madre por colocar una dentadura en el mercado. Al final, se llevará la gata al agua”.

Humor del bueno no exento de reflexiones, como la que Carlos Martín nos brinda para concluir: “Los seres humanos estamos perdidos en los meandros de nuestros recuerdos y emociones, traumatizados, anhelando un poco de amor, de seguridad. El humor tiene la capacidad de mover nuestros estómagos, estos a su vez bombean sangre al cerebro, éste reacciona, pone en funcionamiento la maquinaria y, a lo mejor, da con alguna respuesta. Si no es así, la risa hará de bálsamo… ¡y en “Dakota” esta asegurada!”.

TEATRO LARA

Corredera Baja de San Pablo, 15.

Tel. 91 523 90 27.

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