El lindo don Diego. De Agustín Moreto

ellindodondiego_AN_7299SIN LLEGAR A SER UN QUIJOTE, ESTE DON DIEGO TIENE ALGO DE AQUEL SER TRASNOCHADO QUE SE CREÍA CABALLERO. EGOCÉNTRICO, EGOÍSTA Y SOBERBIO, SIEMPRE CON UN ‘YO Y VOS’ EN LA BOCA, VIVE EN UNA REALIDAD FINGIDA Y PROPIA EN LA QUE SE REFUGIA PARA SOBREVIVIR. CARLES ALFARO, UNO DE NUESTROS DIRECTORES MÁS TALENTOSOS, TOMA LA BATUTA DE ESTA HILARANTE COMEDIA DE FIGURÓN QUE REÚNE EN ESCENA A NUEVE ACTORES EN ESTADO DE GRACIA. ENCABEZADOS POR UN CAMALEÓNICO EDU SOTO, COMPLETAN EL REPARTO JAVIVI GIL VALLE, RAÚL PRIETO, REBECA VALLS, NATALIA HERNÁNDEZ, CARLOS CHAMORRO, VICENTA NDONGO, CRISTÓBAL SUÁREZ Y ÓSCAR DE LA FUENTE. Por Vanessa Ramiro. Foto Alberto Nevado.

“QUE ES LINDO el don Diego y tiene,
más que de Diego, de lindo”.

Pronto cala el avispado Mosquito –un Carlos Chamorro divertido y enredador– a don Diego la primera vez que le ve. Este ‘Narciso’ y don Mendo son llamados por su tío para casarse, en ‘sobriniboda’, con sus primas doña Inés y doña Leonor. Pero la primera está enamorada de don Juan, así que echando mano de ingenio, Mosquito propone un engaño para que el egocéntrico rechace a doña Inés. Para ello, Beatriz, criada de la familia, se hace pasar por condesa. Y, claro, don Diego encantado de ‘encondesar’. Ambos comparten una de las escenas más deternillantes de la obra.

UNA BOFETADA DE REALIDAD

“El de don Diego es un mundo de artificio para no enfrentarse a la realidad. Todo gira en torno a un hombre con una vanidad absolutamente ciega que yo he optado por que sea inconsciente”, nos cuenta Carles Alfaro, el director, y añade: “‘lucha’ denodadamente por no despertar y, ante cualquier evidencia de demostrarle lo que es, él siempre ingeniosamente le da una vuelta y lo transforma desde el prisma del galán”. O lo que es lo mismo, ellos le tienen envidia y ellas mueren de celos.

  • “Moreto escribió diálogos equívocos que con gusto haría suyos hasta el mismísimo Groucho Marx”, Joaquín Hinojosa

A Joaquín Hinojosa, que firma la versión, no le duelen prendas y habla de este texto como una pequeña joya: “Moreto tiene talento, inteligencia y gran sentido cómico, es hilarante y brillante, crea neologismos llenos de ingenio y tiene la capacidad de hacer rimas fáciles, pero llenas de musicalidad y una especialidad: construir diálogos equívocos que con gusto haría suyos hasta el mismísimo Groucho Marx”.

Y así, de enredo en enredo, de estratagema en estratagema, se va liando y desentrañando una historia de amores…

Uno no puede imaginar ya mejor don Diego que el lindo Edu Soto y su ‘apéndice’ –ese fiel criado laca en mano–. Sus gestos, su caras, su pose multiplicados por los espejos que, cómo no, pueblan el escenario y en los que él se deleita se ganan cada noche al público. Y, a pesar de la bofetada de realidad con que termina el cuento para él, seguro que los incesantes aplausos y bravos recibidos por toda la compañía al final de la función hacen sus delicias y honor a sus encantos.

OTROS LINDOS DON DIEGO

No es ésta la primera vez que el lindo don Diego se hace carne. En 1955 J. Cátedra dirigió en el Teatro María Guerrero una versión interpretada por Cecilia Ferraz, Amelia Hermida y Paco Valladares. Casi una década después, Cayetano Luca de Tena llevaría al Español un texto que años después recuperaría para Estudio 1. Tampoco sería la única versión en el mítico programa de TVE: en 1973 Francisco Abad lo dirigía con Juanjo Menéndez, Lola Cardona o Manuel Galiana. En Valladolid en 1972 se estrenó una adaptación firmada por Antonio Mingote; María Galiana y Antonio Dechent la interpretaron en 1994 en Sevilla y dos veces la ha puesto en pie Antonio Guirau. Una de las últimas veces que la hemos visto fue en 2007 en Madrid dirigida por Denis Rafter y protagonizada por Fernando Conde, Alejandra Torray, José Hervás, Ricardo Vicente y Maribel Lara.

AGUSTÍN MORETO

Competir con genios como Tirso de Molina, Calderón, Zorrilla o Lope no tuvo que ser tarea fácil para Agustín Moreto y, aún así, sus comedias de enredo poco tienen que envidiar a las mejores del Siglo de Oro. Tanto que algunos hasta se han atrevido a decir que sus textos fueron descaradamente imitados por Corneille“Le charme de la voix” o “Le Baron d’Albitrae”– o Molière“La princesa de Elide”–. Sea como fuere, fue uno de los autores más destacados de esa segunda generación de dramaturgos que comienzan a escribir cuando Calderón ya ha producido sus grandes piezas. Entre sus obras, “El desdén con el desdén”, “No puede ser el guardar a una mujer” y “De fuera vendrá quien de casa nos echará”.

TEATRO PAVÓN
Embajadores, 9.  Tel. 91 528 28 19.

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