El tiempo y los Conway. De J.B. Priestley

UN AÑO DESPUÉS DE SU ESTRENO EN SANTANDER Y TRAS GIRAR CON ÉXITO POR TODA ESPAÑA RECALA EN LA CAPITAL ESTE CLÁSICO CONTEMPORÁNEO CUYA DIRECCIÓN FIRMA JUAN CARLOS PÉREZ DE LA FUENTE EN UNA VERSIÓN DEL POETA LUIS ALBERTO DE CUENCA Y SU ESPOSA, ALICIA PÉREZ MARIÑO. LUISA MARTÍN ENCABEZA UN REPARTO COMPUESTO POR DIEZ ACTORES QUE REFLEXIONAN SOBRE EL TIEMPO: EL DEVORADOR DE NUESTRAS VIDAS. EN LOS TEATROS DEL CANAL DESDE EL 18 DE ENERO. Por Vanesa Ramiro.

 

HACE MÁS DE TREINTA años un joven Juan Carlos Pérez de la Fuente se enfrentaba por primera vez a “El tiempo y los Conway”. “Era un crío. Existía la librería de teatro La avispa, en la calle San Mateo. Actualmente es una peluquería unisex. Esto habla del paso del tiempo, algunas veces es demoledor, sobre todo con la cultura”.

 

Julia, la dependienta, le guardaba todos aquellos textos que creía que él tenía que leer. Y así, este estudiante de Arte Dramático decidió que algún día la dirigiría.

Dice que a medida que ha ido cumpliendo años, “ya tengo 52”, se ha dado cuenta de que “esto de la vida va de hacer realidad los sueños”. Así que ese día ha llegado, concretamente llegó hace un año, cuando estrenó su Priestley en Santander. “De lo que habla la obra, lo que allí se cuece es para un tiempo de crisis. Pensé que el momento exacto para hacer esta obra era este momento de confusión”.

 

EL TIEMPO ES ESCURRIDIZO

 

Acaba de terminar la I Guerra Mundial. Nos adentramos por el ojo de la cerradura en casa de los Conway, que celebran el cumpleaños de Kay. “Vemos gente joven, llena de ilusión, de esperanzas, de sueños… quieren comerse el mundo”, nos cuenta el director. Pero, de repente, Kay se queda mirando por una ventana y piensa “¿qué será de nosotros dentro de veinte años?”.

 

Priestley cree que el tiempo “no es lineal, que todo sucede a la vez, que pasado, presente y futuro no es más que un suspiro”, explica Pérez de la Fuente. Por eso, en el segundo acto el mundo está a las puertas de la II Guerra Mundial. Esos 18 años transcurridos han producido un desgaste en las relaciones familiares y una erosión profunda en ellos, son las heridas que el tiempo ha infringido a los Conway.

 

Pero ese mismo tiempo vuelve a suspirar y el espectador asiste atónito en el tercer acto, que vuelve al primero, al devenir de cada uno de los miembros de la familia cuando ya conoce el final de unos personajes interpretados por Luisa Martín, Nuria Gallardo, Alejandro Tous, Juan Díaz, Chusa Barbero, Débora Izaguirre, Ruth Salas, Alba Alonso, Román Sánchez Gregory y Toni Martínez.

 

EL ESPEJO DEL TEATRO

 

“Es una historia de una familia, pero lo grandioso de esta obra es que a través de esos diez personajes nos identificamos todos y en este tiempo además de tanta angustia, de crisis, donde no sabemos hacia dónde vamos, nos aparece la palabra de Priestley de una manera rotunda y hablándonos de la responsabilidad que cada ser humano tenemos en el futuro de nuestra vida”, afirma el director.

 

Con el precedente de “La herida del tiempo” de Luis Escobar y el ya “El tiempo y los Conway” de Mario Gas en la memoria, Pérez de la Fuente aún se hace una última pregunta a tenor de este texto: “¿de verdad puede encontrar uno la felicidad en esta vida?”, y él mismo responde: “Creo que sí, pero, a veces, hay que recurrir al teatro para que nos haga de espejo y nos diga ‘mira, ¿ves lo que les pasa a estos personajes?, aplícatelo”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s