El cordero de ojos azules. De Gonzalo Demaría

DIFERENCIAS HISTÓRICAS, BANDOS ANTAGÓNICOS, LA BELLEZA Y LA FEALDAD, EL ARTISTA Y SU MISIÓN Y EL DESEO VERDADERO. LLEGADOS DIRECTAMENTE DESDE ARGENTINA, LEONOR MANSO, CARLOS BELLOSO Y GUILLERMO BERTHOLD, CAPITANEADOS POR LUCIANO CÁCERES, ATERRIZAN EN EL FERNÁN GÓMEZ CON ESTE TEXTO DE GONZALO DEMARÍA. Por M.R.

“EN LA CATEDRAL de Buenos Aires en 1871 encontramos una Canonesa –Leonor Manso–, mujer-puta del monseñor, y un pintor –Carlos Belloso–, recién vuelto de su exilio en España. Él tiene el encargo de pintar una Santa Lucía y ella está al cuidado de que eso ocurra. Afuera la peste, la fiebre amarilla, cadáveres crepitando en las esquinas, centenares de muertos diariamente. Él no puede pintar, no tiene modelo; es tanto el horror y la fealdad que no hay estímulo. Ella quiere ser esa modelo, ella es fea. Él necesita aire y encuentra un modelo verdaderamente inspirador, decide que no va a pintar a Santa Lucía, sino un San Sebastián auténtico –Guillermo Berthold–”. Así nos relata el director, Luciano Cáceres, la historia que viene a contarnos “El cordero de ojos azules”, una obra que es “muy generosa y que pinta muy bien los dos modelos que son el gen de nuestra argentinidad. Mezcla de razas, religiones y bandos políticamente opuestos. Y, sobre todo, habla de la necesidad de algunos de perpetuarse en el tiempo”.

UN PASADO RECONOCIBLE

Leonor Manso, para quien “trabajar con Carlos y con Guillermo es un placer, compañeros generosos y muy talentosos”, se interesó por este proyecto porque “habla del pasado que nos constituye, reconocible en el hoy” y presenta una situación que “es conocida en la historia de casi todos los pueblos: enfrentamientos entre hermanos por razones políticas, odio, salvajismo, discriminación, resentimiento, el tema de la búsqueda de la belleza que lleva a la locura y muchas cosas más referidas a lo humano universal”.

Ya estrenada en Argentina el pasado verano, donde fue “muy bien recibida por el público y la crítica”, “El cordero de ojos azules” es “una obra muy teatral, es decir, con personajes potentes y situaciones límite que la convierten en un espectáculo muy entretenido y emocionante”, asegura Manso, una de las grandes, quien considera que “actuar es sentirme libre y, cuando mi trabajo llega al público, es sentirme útil”.

Un montaje en el que la peste también es protagonista: Gerardo Gardelin fue el músico que construyó todo ese plano sonoro, cargado de peste, que no vemos pero sentimos. Desde lo visual, la escenografía se incrusta en el espectador, sale del escenario”, nos desvela Luciano Cáceres.

LA COMPAÑÍA

En 2007 la actriz Leonor Manso y el director Luciano Cáceres trajeron a España la exitosa “Psicosis 4:48”, de Sara Kane, que fue representada en Argentina con una gran acogida de público y diversos premios. En España se estrenó en el Fernán Gómez para posteriormente realizar su gira por diferentes ciudades, destacando Bibao, Valladolid, Las Palmas y Santander, entre otras. En este momento, la compañía trabaja con “El cordero de ojos azules”, estrenada en el Teatro Regio del Complejo Teatral de Buenos Aires el pasado 19 de agosto continuando aún en cartel. La obra a su vez participó el pasado 17 de septiembre en el XXXIII Festival Internacional de Teatro de Manizales Colombia.

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