Los ojos. De Pablo Messiez

TRAS ESTRENAR EN ESPAÑA “MUDA” EN 2010 Y “AHORA” A PRINCIPIOS DE AÑO, EL DIRECTOR ARGENTINO PABLO MESSIEZ REGRESA A PARTIR DEL 11 DE NOVIEMBRE AL TEATRO FERNÁN GÓMEZ. LO HACE CON ESTA PIEZA QUE AÚNA SOBRE LAS TABLAS EL AMOR, LA VISTA Y LA TIERRA –O LA FALTA DE CUALQUIERA DE ELLOS–. FERNANDA ORAZI, MARIANELA PENSADO, ÓSCAR VELADO Y VIOLETA PÉREZ LE DAN VIDA.  Por Vanessa Ramiro.

Marianela y Natalia. Una madre y una hija. Ambas argentinas, pero aquí, donde llegan arrastradas por el amor de Natalia hacia un italiano del que nunca más se supo, son sólo extranjeras. Marianela y Pablo. Una chica enamorada y un chico ciego de nacimiento. Y Pablo y Chabuca. Un ciego que reconoce el mundo por texturas, voces, olores y sabores y una oftalmóloga de la capital que jura poder hacer el milagro: devolverle la vista.

Personajes que, según Pablo Messiez, su creador y director del montaje, “viven sus vidas como pueden, intentando establecer vínculos que de alguna manera los salven de la soledad, pero fracasan porque su propia visión, el lugar desde donde ven, no los deja ver que hay otras formas, las formas de los otros” y añade, “podemos (queremos) llegar a establecer un vínculo más o menos íntimo, pero siempre habrá un punto ciego, un lugar inaccesible para el otro”.

TOMANDO DISTANCIA…

La madre, la hija, los enamorados y la oftalmóloga protagonizan este melodrama “sobre la imposibilidad y sobre una necesidad: la de conocer al otro” que habla “sobre todo, de la necesidad de tomar distancia para poder ver”, nos cuenta Messiez. Violeta Pérez, una de las actrices, puntualiza: “a menudo tenemos las respuestas en frente de nuestras narices y de tan cerca no las vemos. Además, miramos tanto con la mente que caemos en cegar aquello que nuestro instinto y nuestro corazón están contemplando hace rato sin fiarnos de ellos que, paradójicamente, nos guían mucho mejor”.

Pero, además, otros temas cruzan el texto. Marianela Pensado nos adelanta que madre e hija “se sienten extranjeras todo el tiempo y eso es muy determinante. La obra también habla del desarraigo. Hay una pregunta que atraviesa la historia, qué significa ser de un lugar”.

Y, a pesar de las apariencias, ésta no es una obra triste porque Pablo Messiez no concibe el teatro sin humor. “Lo que seguro no tendrá es solemnidad”, nos adelanta. Tampoco un mensaje, sino que, como dice Fernada Orazi, “busca un diálogo con el otro, el que ve y escucha”.

GALDÓS Y LA CASUALIDAD

Un texto nacido, como las grandes historias, de la casualidad, la que quiso unir a Galdós con Messiez, a la novela “Marianela” con “Muda”, una de las funciones del argentino y, sobre todo, como cuenta el director, “descubrí que a su Marianela le decían Nela, como le decimos a Marianela Pensado, actriz de nuestra compañía, y me pareció una coincidencia que podía esconder otras. El libro se convirtió en el puntapié inicial de “Los ojos””.

Y es que en “Los ojos”, como en la “Marianela” de Galdós, como en la vida, todos buscamos nuestro lugar en el mundo, intuyendo, como dice el personaje de Natalia, que “tu lugar está donde esté alguien que te quiera”.

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