Shrek, el musical

MIENTRAS LOS PADRES DE SHREK LLEVAN A SU PEQUEÑO A LA CIÉNAGA, LOS PADRES DE UNA PEQUEÑA FIONA LA CONDUCEN A LA TORRE MÁS ALTA DEL CASTILLO. ASÍ COMIENZA ESTE MUSICAL, PERO LA HISTORIA SE REMONTA A UN AÑO Y MEDIO, CUANDO DREAMWORKS, LA PRODUCTORA DE LA PELÍCULA, ELIGE A TOMÁS PADILLA Y THEATRE PROPERTIES PARA REALIZAR LA VERSIÓN ESPAÑOLA DEL MUSICAL. ¿CÓMO ES EL SHREK LATINO? Por Vanessa Ramiro.

Cuenta Tomás Padilla, el director de este montaje y de éxitos como “Peter Pan, el musical” o “Annie, el musical”, que la primera película de “Shrek” fue a verla animado por sus hijos; en cambio, a ver la segunda fue ya con su mujer. Fue eso, que “Shrek gusta desde los tres años hasta los cien”, lo que le animó a comprar los derechos para que España fuese el tercer país que visita este ogro musical. Además, “el libreto es muy latino, muy gracioso, tiene muchos gags, es muy simpático y creo que va a ser un éxito de la temporada”, afirma.

NÚMEROS ‘OGROROSOS’

25 actores-cantantes-bailarines, entre 20 y 25 técnicos y hasta un centenar de personas del equipo han convertido el Nuevo Apolo en el reino mágico de Shrek.

18 escenas y 17 cambios de escenario; más de un centenar de trajes, un vestuario colorido con tintes de la cultura española; una orquesta en directo con doce músicos y multitud de estilos: rock, blues, pop, boleros, rap… que incluye una sección de vientos y dos guitarristas y que utilizan instrumentos como el ukelele o la mandolina y, cómo no, unas espectaculares coreografías que combinan claqué, jazz moderno y toques de funky ponen ritmo a la historia del menos apuesto de los príncipes, pero con un gran corazón.

Un príncipe poco usual, Shrek, que tarda unas dos horas y media en caracterizarse y más de media hora para retirar el maquillaje. Lo más espectacular, una máscara realizada con espuma de látex y que se adapta a cualquier movimiento de la cara como un guante, una segunda piel.

Todo ello da vida a una producción totalmente nueva, que con el libreto adaptado al castellano y la música original, sólo conserva de la película y de la producción de Broadway la canción “I’m a believer”, de The Monkees, que se cantará en castellano, excepto el estribillo.

Un arduo trabajo que ya comenzó en los castings, donde según nos confiesa Tomás Padilla se pedían unas características muy especiales. Tanto es así que uno de los requisitos que nos dejan con la boca abierta es que “Lord Farquaad tiene que estar físicamente muy potente porque ¡hace la función de rodillas!”. Y añade: “habitualmente para el cuerpo de baile siempre se busca gente delgadita, fuerte, pero en esta ocasión no era tan necesario porque el vestuario es tan impresionante que lo que hay debajo casi no importa”.

UN TEATRO ‘SHREKIZADO’

En el escenario, la boca que simula la ciénaga tiene una longitud de 9 metros por 12 de ancho. Además, el teatro se ha ‘shrekizado’: en la fachada, una lona principal de 12×10 metros y dos más pequeñas, de 6×5 metros, nos presentan a los protagonistas. También se ha construido la cabeza de Shrek a tamaño gigante. Todo para vivir ¡una experiencia ogrorosa!

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