COMPAÑÍA NACIONAL DE DANZA


HAN PASADO 20 AÑOS DESDE QUE NACHO DUATO COMENZÓ SU ANDADURA COMO DIRECTOR DE LA COMPAÑÍA NACIONAL DE DANZA. AHORA LO CELEBRAN CON DOS DE SUS COREOGRAFÍAS MÁS ELOGIADAS, “REMANSOS” Y “ARENAL”, Y UN ESTRENO ABSOLUTO DEL COREÓGRAFO Y JOVEN BAILARÍN ALBANÉS GENTIAN DODA.  A PARTIR DEL 25 DE JUNIO EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA.  Por Aida Martí Fotos: Fernando Marcos

“REMANSOS”, LA FUERZA EXPRESIVA
Madrid fue el primer testigo del estreno en el año 1998 de esta coreografía que recibió los mayores elogios por parte de la crítica especializada.
Fuerza expresiva, geometría de líneas, utilización dinámica del espacio y las formas… Estos fueron algunos de los comentarios suscitados por el trabajo de Nacho Duato. A partir de aquella primera versión, el coreógrafo alargó la obra coreografiando en esta ocasión tres de las hermosísimas danzas populares de Enrique Granados. De hecho este montaje se basa en los “Valses Poéticos” del compositor.
“Remansos”

está montada sobre música de piano e inspirada en el mundo de Lorca. Es un derroche de ingenio que ofrece continuos guiños al espectador basados en la perspicacia del movimiento de los bailarines ya que Duato se divierte desmontando y variando los códigos de la danza clásica pero siempre en la medida justa para conservar la carga emotiva y la belleza. La gestualidad es tembién otro de los toques que dan personalidad al montaje: nerviosa y compleja, pero a la vez ligera y fluida.

“ARENAL”, LA ALEGRÍA Y LA LUCHA DE VIVIR
Esta coreografía vió la luz por primera vez en 1990 y nació de la inspiración que a Nacho Duato le produjeron las canciones de María del Mar Bonet. El coreógrafo ya había trabajado con la cantante mallorquina en un ballet anterior, “Jardí Tancat”. Según explica Duato “la música de Bonet es una gran fuente de inspiración para mi trabajo y cuando escuché “Gavines i Dragons” inmediatamente se me ocurrió Arenal.”
Lo que se muestra en este montaje es la contraposición entre la desinhibida alegría del carácter mediterráneo y la cotidiana lucha de la vida que acompaña a todo ser humano. Y esto se consigue a través del baile. Por un lado, un grupo de hombres y mujeres danzan motivados únicamente por el puro placer y alegría que genera el sonido de la música. Este júbilo es reflejado por los movimientos de los bailarines con su paso a dos, paso a tres y paso a cuatro sobre mallorquinas y canciones griegas traducidas al catalán. Instrumentos como el achiláud, la bandurria, las guitarras, el piano, el contrabajo y el acordeón acompañan las letras.
Por otro lado, y aquí es donde se hace presente esa contraposición, una mujer sola y apartada del grupo baila al compás de cuatro canciones cantadas a capella. “Pensé que éste era el momento donde podíamos tener con nosotros a Mª del Mar, cantando en directo sus canciones”, confiesa Duato. Estas canciones, que carecen de acompañamiento musical y poseen un contenido realista, surgen como un desgarrado grito del corazón.
Para Duato esta coreografía es como una segunda parte o extensión de “Jardí Tancat”, pero, según el mismo explica, “más vital, más alegre, más fiel al ritmo interno de las canciones y sin dejar el mundo popular y del trabajo.” Cuando Bonet presenció el primer montaje de Duato basado en sus letras exclamó: “Sabía que mis canciones nacen con ritmo, pero cuando lo conocí de verdad fue el día que Nacho Duato las bailó.”

Desde el 25 de junio.

Teatro de la Zarzuela.

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