La Tierra. De José Ramón Fernández

“YO ESCRIBO ESTO PARA QUE TÚ IMAGINES, PARA QUE TÚ DIBUJES UN SUEÑO CON ESTE SUEÑO”. ASÍ HABLA JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ, AUTOR DE ESTA HISTORIA, A JAVIER GARCÍA YAGÜE, EL DIRECTOR ENCARGADO DE DIBUJAR LO SOÑADO SOBRE LAS TABLAS DEL TEATRO VALLÉ-INCLÁN. ÉSTA ES SU ADAPTACIÓN PERSONAL DE UN TEXTO EXTRAÑO, LLENO DE LAS REFERENCIAS Y DE LOS FANTASMAS DE SU AYTOR Y QUE COBRA TODA SU VIGENCIA CON EL DEBATE DE LA MEMORIA HISTÓRICA Y LA RECIENTE EXHUMACIÓN DE LA FOSA DONDE FUE ENTERRADO EL POETA GARCÍA LORCA. Por V. Pulido.

“La tierra ha ocultado la cara de un muchacho muerto y por eso no llueve desde hace nueve años”. Esperar la lluvia y que la lluvia se lleve todo, que nos limpie a todos. Ésta es la historia de un crimen, un crimen de esos de “se nos fue la mano”, un crimen al que sigue un silencio enorme durante diez años al que acompaña una etapa de sequía como castigo a ese encubrimiento.
LOS SILENCIOS…
Todo está tapado y callado, nadie dice nada, de eso no se habla hasta que al pueblo llega alguien que necesita desenterrar todo aquello. Por eso, ésta es también la historia del silencio que escondió ese crimen, de las miradas ausentes, de las personas que hacen como que no ven.
“Hay algo de Juan Rulfo en el texto, de un muerto que habla con alguien del otro lado, del campo, de lo árido, lo seco, tiene algo de estepa. Y hay algo también de ese drama rural que está en Lorca. Es un texto muy poético, muy hermoso”, nos cuenta Nieve de Medina. Ella interpreta a Pilar, una mujer fuerte, valiente, dura, recia. “La función se llama “La tierra” y yo diría que Pilar es la tierra”, sentencia.
Pero ésta no es la historia de Pilar, “es una historia de personajes. Cada uno es protagonista a su manera porque la obra habla de cómo lleva su culpa, de cómo lleva su castigo”, afirma Javier García Yagüe.
Él es el encargado de dirigir esta versión de la novela con la que José Ramón Fernández fue finalista en 1998 del Premio Tirso de Molina. Una obra heterogénea que mezcla realismo poético, casi realismo mágico, con un thriller y, a la vez, una obra muy compleja porque se desarrolla en dos épocas temporales que se van alternando sistemáticamente en un viaje constante del hoy al ayer, del ayer al hoy con una diferencia de nueve años.
…Y LAS IMÁGENES
No es fácil subir al escenario una obra como ésta, incluso tiene algo de locura. “Detrás del texto está casi todo. En esta obra lo más importante es lo que no se cuenta. Todo esto te permite imaginar muchas posibilidades y cada posibilidad te ofrece una lectura distinta”, afirma Raúl Prieto, que interpreta a Miguel, el hijo de Pilar, un joven que sueña con ser una figura del toreo.
Una obra con una dimensión mítica, casi de antitragedia, de ser nosotros los que forjamos nuestro destino y no al revés, que tiene que ver con cómo somos capaces de honrar a los muertos y llena de imágenes que hay que adivinar. “El reto está en lograr rescatar todo eso que no está en los diálogos, sino en el universo que plantea José Ramón”, afirma el director.

Hasta el 27 de diciembre

Teatro Valle-Inclán

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