Trampa para pájaros

trampaparapajarosESTRENADA A FINALES DE 1990, NO TUVO LA ACOGIDA ESPERADA. QUIZÁS NO ERA EL MOMENTO DE UNA FUNCIÓN CUYOS TINTES RECORDABAN AÚN DEMASIADO A UN PASADO HISTÓRICO-POLÍTICO TODAVÍA CERCANO. CASI DOS DÉCADAS DESPUÉS EL PROPIO AUTOR DE LA OBRA, JOSÉ LUIS ALONSO DE SANTOS, DIRIGE ESTA ADAPTACIÓN DESPEGADA YA POR COMPLETO DE AQUELLAS REFERENCIAS AL MUNDO FRANQUISTA Y MÁS CENTRADA, SI ACASO, EN EL FASCISMO QUE CADA UNO LLEVAMOS DENTRO.

Mauro es un policía formado bajo los preceptos de un padre militar y al amparo de un régimen político que admitía y hasta premiaba el uso de la violencia. Ahora todo ese mundo que ha sido para él lo normal se ha desplomado: el régimen político ha cambiado, su mujer quiere abandonarlo y sus amigos unos han muerto y otros se han desentendido de él por lo que se encuentra absolutamente solo. Su hermano Abel, por el contrario, y yendo a contracorriente de la opinión familiar, se hizo pianista.
EL PASADO Y EL FUTURO
Mauro y Abel, Juan Alberto López y Manuel Bandera. Pasado y futuro. Dos hermanos que se reencuentran en el desván de la casa familiar donde el primero se ha encerrado pistola en mano. Su mujer, Mari (Olga Doménech) y un compañero, Roque (Yiyo Alonso), intentan que no cometa una locura. 
“Trampa para pájaros” es un drama político, familiar y personal lleno de sufrimiento y contradicciones, pero también cargado de latidos de esperanza. Una obra en la que inevitablemente se mezclan las dos Españas y, en esta revisión, temas de actualidad como el del terrorismo o las diferencias sociales y de oportunidades. 
NI BUENOS NI MALOS
No existe maniqueísmo en este enfrentamiento, porque el autor Alonso de Santos da la misma grandeza humana a Mauro y a Abel, a pesar de que el protagonista es uno de esos personajes moralmente reprochables. “Un ser humano que sufre, marginado, que nota que no hay salida para él, es un personaje muy interesante”, explica.
Para interpretar a ese gran dinosaurio a punto de morir que es Mauro, Juan Alberto López se agarra al motor principal de su personaje, que es “su pasión por la vida, por lo que le rodea. Él se ha entregado por completo a todo lo que creía bueno y en esa tremenda apuesta de su propia vida ha perdido”
Por el contrario, para Manuel Bandera no es todo tan fácil: “Abel termina fracasando, por eso me cuesta ver esa parte más positiva que le ve Mauro”. Toda una paradoja con la que Alonso de Santos pretende comunicar, por encima de todo, que “la vida y el teatro que la representa es una fiesta y un regalo”.
“UN JARDINERO PARA EL ESPÍRITU”
Conocido por comedias como “Bajarse al moro” o “La estanquera de Vallecas”, José Luis Alonso de Santos es dramaturgo, director escénico, guionista y narrador. Es autor de más de una veintena de obras protagonizadas por personajes marginados. Su trayectoria le ha llevado a ser director de la Real Escuela Superior de Arte Dramático y a estar al frente entre 2000 y el 2004 de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
2009 será un año cargado de proyectos, pero este vallisoletano está ya pensando en el teatro que hará el año que viene o el siguiente. Sobre él nos dice: “Soy lo suficientemente mayor para creer que con mi teatro voy a cambiar el mundo. Ahora me conformo con ser un jardinero para el espíritu”.

 

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